Rally Maya 2019, una de las Mejores Experiencias de Deporte Motor que se pueden Disfrutar en México

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La Península de Yucatán está llena de lugares maravillosos. Cuna de la civilización Maya en nuestro país, nos regala algunos de los sitios arqueológicos más espectaculares del mundo como Uxmal, antigua ciudad del periodo clásico, que alberga la Pirámide del Adivino, edificación singular por ser la única con base ovalada de la cultura maya.

Uxmal se encuentra a 90 kilómetros al sur de Mérida, capital del estado de Yucatán, y fue el punto de partida para la aventura de mil 400 kilómetros para los 110 autos antiguos y clásicos que tomaron la bandera de salida.

Yo me incorporé al rally para la Etapa IV en Valladolid, pueblo mágico del estado de Yucatán, rodeado por cenotes, y con un clima espectacular que recibió con gran cariño a los pilotos, navegantes e invitados al evento.

“Cada ocasión que venimos al Rally Maya nos maravillamos más. Estamos extasiados, obviamente de la Península de Yucatán, pero el equipo que armó Benjamín de la Peña en esta ocasión nos dio una serie de novedades que no teníamos en años anteriores. Para empezar, el equipo de cronometraje fue maravilloso, puesto que todas las noches, a las 9 de la noche, ya todo mundo sabías hasta cuántos puntos tenía en cada kilómetro que había recorrido. Eso le da mucha tranquilidad a todos los participantes”. Luis G. Silva, Presidente FMAAC.

El sol brillaba con fuerza la mañana del 22 de mayo, presagiando un día caluroso para una de las etapas más largas del rally. Hasta el momento, los participantes habían recorrido 675 kilómetros, y faltaba la mayor parte de la ruta para llegar a la meta en Chetumal. Algunos autos comenzaban a sentir el rigor del clima. Pero las máquinas, muchas de ellas con cinco o más décadas de rodar caminos, se mantenían estóicas para continuar devorando kilómetros hasta el final.

Me quedé sorprendido por la energía de Benjamín de la Peña, director y fundador del Rally Maya, amante del automovilismo y de los autos clásicos, que con gran pasión, siempre era el primero en llegar al arco de salida de cada una de las etapas para dar el banderazo de salida a los participantes. Uno a uno, en perfecto orden, se lanzaban con la esperanza de mantener la regularidad necesaria para hacer los tiempos que les dieran la victoria. Buenos amigos como Ignacio Armida, presidente del Club Mercedes-Benz México, y personajes como Felipe Calderón, presidente de México de 2006 a 2012, eran algunas de las caras conocidas a bordo de los vehículos. 

La Etapa IV tuvo una parada para comer en el espectacular cenote K’áak’, Xenote Fuego, de Xenotes Oasis Maya, un lugar perfecto para disfrutar de la tradicional gastronomía yucateca, y refrescarse en las frescas aguas de la dolina a cielo abierto de una belleza natural extraordinaria. La magia de K’áak’ permitió a los pilotos y navegantes recargar energías para continuar la ruta hacia Puerto Morelos, ya en el estado de Quintana Roo.

Por la tarde, antes de caer la noche en el caribe mexicano, los autos fueron arribando a la localidad portuaria ubicada entre Cancún y Playa del Carmen, otro pequeño paraíso de playas de arena blanca, con el color inconfundible del mar Caribe. En la plaza principal, se llevó a cabo una ceremonia de entrega de sillas de ruedas, parte de la importante labor altruista que realiza el Rally Maya, encabezada por Benjamín de la Peña, en conjunto con los patrocinadores y autoridades municipales de Puerto Morelos

Me quedé sorprendido, nuevamente, del recibimiento de los pobladores que organizaron un festival con bailes de distintos grupos de niñas y niños de las escuelas de la localidad. Un emotivo evento que concluyó con la entrega de sillas de ruedas para las personas más necesitadas. Cabe señalar que cada año, el rally escoge una causa social para apoyar, llevando bienestar a la región, además de la importante derrama económica que genera el evento en sí mismo.

“(Lo mejor es) la gente principalmente. La labor social que hacemos. La derrama económica que dejamos en los lugares que vamos”. Benjamín de la Peña, Director y Fundador Rally Maya México.

Después de la larga etapa, el rally tuvo un descanso en Puerto Morelos y se llevó a cabo uno de los eventos más esperados por los asistentes: la famosa Cena de Gala, patrocinada por Franck Muller, en el majestuoso Dreams Riviera Cancún Resort & Spa. El Rally Maya es un museo del automóvil itinerante. Todos los participantes, nacionales e internacionales, se esfuerzan por presentar los mejores modelos posibles, no sólo para la competencia en ruta, sino para el Concurso de la Elegancia. Auténticas piezas de colección son revisadas y calificadas minuciosamente por los jueces para determinar a los ganadores del evento.

En la edición 2019 el ganador –indiscutible- fue el Austin Healey 100M 1958 de Miguel Ángel Dávila, una impecable joya de la ingeniería británica que me dejó sorprendido desde que lo vi por primera vez. No sabía que sería elegido ganador, pero siempre fue mi favorito para ganar. En mi poca experiencia calificando autos en concursos de la elegancia , aprendí los principales detalles que buscan los jueces para otorgar los premios (tuve como maestros y padrinos a Luis Silva, Enrique Vila e Ignacio Armida), y me parecía que el auto de Dávila era el mejor candidato para llevarse la moña de primer lugar. Merecido reconocimiento para un hermoso clásico en perfecto estado de restauración.

El rally regresó a las carreteras para la Etapa V, un breve recorrido de 75 kilómetros, de Puerto Morelos a Tulúm. La llegada fue al Hotel Gran Oasis Tulúm, donde se llevó a cabo la premiación. Por la tarde, los competidores pudieron distenderse con un apasionante concurso de paellas, una divertida actividad integradora que permitió a todos disfrutar de una tarde muy agradable. Con sólo una etapa por delante, parecía que empezaban a perfilarse los ganadores de cada una de las categorías, y de la general. 

Durante la paellada, conocí al artista argentino Jorge García, encargado de realizar el cartel del Rally Maya cada año. Un personaje muy interesante que si bien no se apasiona tanto por la competencia, si lo hace por el diseño de los autos que plasma con gran acierto en sus pinturas. Con su visión y sensibilidad, logra integrar la belleza natural de la Península de Yucatán con las máquinas clásicas y antiguas, además de los sitios arqueológicos y la pintoresca arquitectura de la zona. Usualmente también incorpora parte de la fauna y flora para rematar la belleza de sus obras de arte.

Para la organización de un evento de la importancia y el tamaño del Rally Maya, es muy importante contar con patrocinadores fuertes y solidarios. En 2019, Porsche fue un gran aliado que incluso organizó una de las cenas de gala para los participantes e invitados. Recientemente la marca presentó en México la nueva generación del legendario Porsche 911, que tuve oportunidad de manejar de Tulúm a Xel-Ha. Los 450 caballos de vapor erizan la piel. Disfrutar de la potencia del motor boxer en un lugar mágico como Tulúm, no tiene precio. Un recuerdo mágico del rally, que contrasta la tecnología de un vehículo moderno, con los clásicos que se encontraban en competencia.

La sexta etapa representaba un reto importante para los competidores y sus vehículos. Después de recorrer una buena distancia de Uxmal a Tulúm, algunos autos ya acusaban los estragos de la batalla. Aún quedaba un largo camino por recorrer hasta Chetumal, la capital del estado de Quintana Roo, haciendo una parada en Chacchoben, pequeño pueblo con orígenes mayas en el municipio de Bacalar, antes de enfilarse a la meta.

Chacchoben nos dejó encantados por el recibimiento de la gente y la energía de su presidente municipal. Como en todos los lugares por los que pasa el rally, se entregaron sillas de ruedas y apoyo con litros de pintura para la comunidad, que gracias a la iniciativa de la arista Carmen Mondragón, renació con el proyecto pictórico Pueblerismo, llenando de color las paredes de las casas que atráen turismo a la zona, reactivando la economía del pueblo e inspirando a la gente para seguir mejorando su comunidad. Incluso el propio Felipe Calderón dedicó unas palabras de aliento que calaron hondo en la población. A pesar del calor –el sol caía a plomo sobre la plaza principal- se acercó a que le dieran su plato con  mixtote, unas tortillas y disfrutó, como todos, de la rica comida casera preparada por la gente del pueblo a la sombra de un viejo árbol. Al terminar, abordó su Porsche clásico para continuar la ruta hacia Chetumal.

La tarde nos regaló una lluvia refrescante en el camino; un pequeño chaparrón que ayudo a mitigar un poco el calor. Los competidores con autos convertibles se refrescaron aún más, parte de las aventuras que se viven durante el rally. Pero la etapa continuó sin mayores contratiempos hasta llegar al malecón de Chetumal, donde los locales presumen que inicia México. Como en cada una de las localidades, la gente se volcó para ver la llegada del museo rodante. Los autos fueron tomando sus lugares sobre la avenida, regalándonos uno de los espectáculos más fascinantes de todo el viaje, formándose a un costado del mar. El sol comenzó a ocultarse y los colores del atardecer despedían a los 220 competidores que dieron su máximo esfuerzo para completar los mil 400 kilómetros del recorrido.

La ceremonia de premiación se llevó a cabo en Bacalar, inmejorable escenario para el cerrojazo final de la sexta edición del Rally Maya. Después de un recorrido en lancha por la laguna de siete colores, degustamos de un extraordinario buffet y nos preparamos para conocer a los ganadores de la competencia.

El primer lugar general fue para el auto número 100, el Porsche 911 1978 de José Antonio Arguimbau y su navegante Rodrigo Baz. El segundo lugar general fue para Lucia del Rivero y Juan Manuel García, a bordo de un Mercedes Benz 540 SL 1979. El podium principal lo completó el Porsche Targa 1978 de Jorge Machuca y Alfonso Marco.

En una de las historias más increíbles del rally, los argentinos Cristian Delaporte y Mirta Sanna, se quedaron con el primer lugar de la Categoría ‘A’ a bordo de un Ford A Sedán 1929, un auto de noventa años que aguantó, no sólo el recorrido de Uxmal a Chetumal, sino el trayecto desde su natal Argentina en un viaje épico que denominaron “Aventura por América”. Terminando el evento, empacaron sus maletas para seguir su recorrido de 27 mil kilómetros hasta Estados Unidos.

Con un gran sabor de boca, dejé la hermosa laguna de Bacalar para regresar a Cancún y tomar el vuelo a Ciudad de México. Me llevo grandes recuerdos de la sexta edición del Rally Maya, y el eterno agradecimiento con Benjamín de la Peña y su equipo por invitarme a vivir en persona la experiencia del rally. Les puedo decir que, de todos los eventos que he tenido oportunidad de disfrutar, es posiblemente uno de los mejores por los lugares visitados, las comidas, las cenas, los eventos, los hoteles y la camaradería entre los colegas y los competidores. Me llevo amistades entrañables que superan las fronteras, incluso grandes amigos de Colombia que también vinieron a disfrutar del evento y llevarse un pedacito de México con ellos.

¡Enhorabuena Rally Maya! Espero volver en 2020 para seguir descubriendo secretos de la Península de Yucatán y compartir con ustedes nuevas historias y anécdotas de un evento que será inolvidable.